Análisis. La discusión sobre el futuro de la RTV deja varias conclusiones: el país necesita mayor capacidad para atender la demanda, facilitar el acceso a las citas, modernizar los equipos y garantizar criterios técnicos claros y uniformes.
También queda sobre la mesa la importancia de contar con un modelo contractual estable. La incertidumbre y las soluciones temporales dificultan la planificación de inversiones y generan dudas sobre la capacidad del sistema para responder a las necesidades futuras.
El principal reto será convertir estas lecciones en una nueva contratación que combine transparencia, seguridad jurídica, fiscalización, inversión y calidad. El objetivo debe ser que la próxima etapa no sea otra transición, sino el inicio de un modelo definitivo y sostenible.
