La pregunta es incómoda, pero necesaria:
¿De qué sirve reservar un espacio para una persona con discapacidad si, al momento de utilizarlo, no puede hacerlo en condiciones adecuadas?
La accesibilidad se comprueba en la práctica.
Y una estación de inspección debería ser un lugar donde todas las personas puedan realizar un trámite obligatorio sin que su condición física se convierta en un obstáculo adicional.
