La discusión no debería reducirse a quién opera el servicio. El verdadero debate es qué sistema necesita Costa Rica para garantizar seguridad, eficiencia, transparencia y un trato digno al usuario.
Una ITV de calidad requiere equipos confiables, mantenimiento constante, citas accesibles, protección de datos y una fiscalización efectiva.
También necesita responsabilidades claras y mecanismos para comprobar que las obligaciones se cumplen.
El usuario debe estar en el centro de las decisiones, no al margen de ellas.
Porque el éxito de la ITV no debería medirse únicamente por cuántos vehículos inspecciona, sino también por la calidad, la confianza y la seguridad que ofrece a Costa Rica.
