Instalar cámaras puede aportar una herramienta adicional para supervisar lo que ocurre dentro de las estaciones de ITV. Permitiría contar con registros de determinados procesos y podría facilitar la detección de situaciones que requieran revisión.
Pero una cámara, por sí sola, no garantiza la calidad de una inspección.
La fiscalización efectiva requiere definir qué se observa, con qué frecuencia se revisan los registros, quién analiza la información y qué sucede cuando se detecta un incumplimiento. También necesita indicadores técnicos capaces de evaluar aspectos que una imagen no puede determinar, como el estado de los equipos, su mantenimiento, la calibración o la correcta aplicación de los procedimientos.
Por eso, el debate no debería limitarse a instalar cámaras.
La pregunta central es qué sistema de control debe existir alrededor de ellas.
Las cámaras pueden formar parte de una estrategia de fiscalización, pero el verdadero desafío está en construir un mecanismo integral de supervisión, con reglas claras, responsables identificables y consecuencias cuando el servicio no cumple.
