La experiencia acumulada durante los años de operación de la revisión técnica deja lecciones que Costa Rica puede aprovechar para construir un mejor modelo. La continuidad del servicio, la especialización técnica y la infraestructura fueron elementos importantes, pero el próximo operador deberá responder también a nuevos desafíos.
Entre las prioridades están mejorar el acceso a las citas, ampliar la capacidad de atención, modernizar los equipos y mantener criterios técnicos claros y uniformes. A esto se suma la necesidad de contar con mecanismos de fiscalización que permitan al Estado supervisar de manera efectiva la calidad del servicio.
El principal aprendizaje es que la revisión técnica necesita estabilidad para funcionar bien. Un modelo de largo plazo, con reglas claras y capacidad de inversión, permitiría aprovechar lo que funcionó anteriormente y corregir las deficiencias, con el objetivo de ofrecer un servicio más eficiente y confiable para los usuarios.
