Superar la inspección técnica de un vehículo representa un desafío cotidiano para cualquier conductor, pero para las personas adultas mayores, personas con discapacidad o usuarios con movilidad reducida, el proceso puede convertirse en una carrera de obstáculos física y administrativa.
Salas de espera inaccesibles, señalización inadecuada, falta de asistencia para personas con diversidad funcional y tiempos de espera prolongados a la intemperie son solo algunas de las barreras identificadas en diversas estaciones.
Garantizar condiciones adecuadas de accesibilidad física, sensorial y cognitiva no es una opción estética ni un estándar secundario; es una obligación ética y legal. Si la ITV busca certificar la seguridad en las carreteras, debe empezar por garantizar la seguridad y la inclusión dentro de sus propias instalaciones.
