Tener cita no basta: Cientos de conductores pierden hasta media jornada laboral atrapados en las filas de Dekra

Conseguir un espacio en la plataforma web de Dekra se ha convertido en el trámite más sencillo de un proceso que termina en desgaste. Cada mañana, cientos de conductores llegan puntuales a su cita programada con la expectativa de cumplir con la revisión técnica vehicular en un plazo razonable; sin embargo, cruzar el portón de ingreso marca apenas el inicio de un embudo que consume entre dos y cuatro horas de espera continua dentro del automóvil.

El problema radica en la disparidad entre la capacidad física de las líneas de inspección y el volumen de citas asignadas por bloque horario. En estaciones de alta afluencia como Lagunilla de Heredia, Alajuela y San José, los vehículos avanzan a paso de hombre bajo el sol o el aguacero, quemando combustible en ralentí antes de alcanzar la caseta de facturación. Lo que en teoría técnica toma 15 minutos de inspección mecánica se transforma en la pérdida práctica de media jornada de trabajo para empleados formales, transportistas y comerciantes independientes que deben justificar atrasos imprevistos ante sus patronos y clientes.

El diseño del modelo impone una carga unilateral. La empresa exige rigurosa puntualidad para no dar por cancelado el turno, pero no ofrece canales de agilización ni compensación cuando el retraso es atribuible a caídas en su plataforma informática o a la saturación de los carriles. La cita previa, lejos de funcionar como una reserva de tiempo garantizada, opera en los hechos como un simple pase de admisión para incorporarse a un parqueo en movimiento.

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